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Todas las entradas para el mes de 21 diciembre 2012

No solo Otoño

Publicado diciembre 21, 2012 por ophiel72

Hojas de otoño

de un invierno frío,

al compás del cielo

se mecen en la acera

del gris amanecer.

De una cama vacía

con impoluta media sabana

nadie me espera

para dar los buenos días.

Y cerca muy cerca

donde nace el sol

la añoranza se atrinchera

en polvorientas barracas de feria,

que la noche anterior

dejó olvidadas.

La pierna que no anda

el brazo que no nada

la mano que no acaricia ya

tus rubios cabellos

de un trigal castellano

a un verano olvidados.

Sueño y añoranza

deseo y perdida

aliento con aliento

¿Dónde está mi hada?

alfombra-de-hojas

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Añoranza

Publicado diciembre 12, 2012 por ophiel72

Fino tañir de tu voz

entrecortada en telefónico hilo

de seda encobrecida,

por ondas de transparencia clara.

Son tus palabras

las que susurran a mi oído

con la música de un peregrino ayer

y un fugaz mañana.

Son las horas, blancas palomas

que escapan de tu lado

sin jaulas que las apresen

por mi muda ornitología.

Mil escusas he acumulado,

en el desván de mis ojos

para encontrarte en el país

de los sueños engalanados,

rodeada de insípidos transeúntes.

Y al descubrirte;

Inmóvil,

Distraída,

a través del cristal tibio

del escaparate de los sueños,

una fotografía parte

y engalana

con dulce purpurina,

el álbum de mi alma.

añoranza

Padre

Publicado diciembre 11, 2012 por ophiel72

Eras Atlas….
Eres atlas;
Sólo que;
Descansas

Toma otra bocanada
otro dulce tibio de vida,
Y arrebata como un trilero
Segundos a la muerte fría.

No importa que te visite
con insistencia a todas horas
Pues con tu tesón
La despachas con gallardía.

Alguna vez alzas las manos
Buscando las riendas
De torcaz caballo
Que te lleve a Texas o a la luna.

Pero el deseado animal
Pace en el patio de tu madre
Esperando que acudas a cenar
Y cerrar con ello el día.

Sigue luchando
Tu vida es tuya
Y no de un diagnóstico
Amarillo en papel raído.

Rabia

Publicado diciembre 4, 2012 por ophiel72

Mi rabia iridiscente

brota volcánica

ante un patrón

de miradas sordas,

oídos esquivos,

razones insípidas.

Que no ve el camino

si no la zarza enfangada,

que se rasga la capa

con las espinas del ayer enterrado.

Que merienda las rentas

de un pasado caducado,

desterrando el aliento

del recién contratado,

que cierra la puerta

al que pide lo suyo.

Que se viste de Otoño

en la primavera de la mañana,

que tose a la risa

que olvida al minuto.

Mi trabajo es una lápida

de mármol enmohecido

donde solo se bañan

gordos y pesados

los negros lagartos encorvados.

ben-hur-41

Y llegará el día, que se partirá la nave, y todos manejaremos libres nuestros destinos.