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Todas las entradas para el mes de 27 abril 2014

Esta mañana

Publicado abril 27, 2014 por laquehasliado
Esta mañana de marzo
a mi campo le han peinado
con delicados lacitos blancos
que han germinado.

El juicioso ruiseñor le ha cantado
dulcecitos trinos del alba!
y mi campo agradecido 
le ha ofrecido cuando quisiera.

El peine de hierro del aradado
es acariciado por los rayos del albor,
el campo le está agradecido
por darle su esplendor.

La primavera ya se siente;
el saltamontes se despereza,
cuanta compañía le debe el campo
en las desiertas tardes de verano.

Una familia de cigüeñas 
sonríe al ver la húmeda tierra,
van por buen camino
No baten...planean

Lejos de la carretera,
y del ruido que nos ciega
renace la vida 
de un campo que ya no recordamos.

Muchos hombres que van y vienen
A penas ya se detienen
a sonreír al campo
que les hizo hombres...que les dio firmeza.

Dulce vida de un campo
que nos recuerda
que nuestro segundo,
es una flor de primavera.

@by Rubén García Codosero (Ophiel)

primavera
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Siempre, siempre

Publicado abril 11, 2014 por laquehasliado

vista

 

He visto vender mundos

con el parpadeo agitado

que remolina el aire

torno a tus ojos.

 

Omnipresente testigo

de tus realidades

donde me provocas

ser un autodidacta del deseo.

 

Vencedor de arrojar guantes

en la cara de pecas

de lo prohibido

y que tú me callas.

 

Corredor de relevo sin testigo,

perdedor de tus maratones

por no recargar mi depósito

con el aliento del dios Apolo.

 

¿Qué me das?

¿Acaso lo que no he solicitado,

viene implícito en el contrato

que descansa sobre tu vientre?

 

Guillotinar mis debilidades

con la suave cuchilla de tu beso,

ahorcarme entre tus brazos

electrocutarme con tus caricias.

 

Mal prisionero he sido;

encarcelado por el único delito

de amarte y nunca…

decírtelo.

 

@by Rubén García Codosero (Ophiel)

Siempre Guillotinados

Publicado abril 1, 2014 por laquehasliado

Las puertas del metro son la guillotina de la esperanza, sesgando nuestra vida. Uno no viaja en el metro por el puro placer de moverse bajo tierra. Nadie quizás los zoólogos con tesis de topos, conejos o lombrices, puede deleitarse de esa luz artificial y de ese aire reciclado en mil pulmones.

Arrastrarse en el subsuelo no es hombres, quizás por eso los que se definen a dedo (su dedo) como superhombres, instalan sus despachos en lo más alto de los edificios.

La puertas del metro al cerrarse ante nosotros, rubrican con su sonido de chapa ahogada en grasa, que ese día estamos a merced del traqueteo del destino. Quizás los superhombres siempre se la juegan al destino (o lo pretenden) viajando en cómodos automóviles, sin comprender que hay puertas correderas, al final de toda vida.

@by Rubén García Codosero (Ophiel)

metro

La vida solo va en una dirección. Todos tenemos nuestra parada