Siempre Guillotinados

Publicado abril 1, 2014 por laquehasliado

Las puertas del metro son la guillotina de la esperanza, sesgando nuestra vida. Uno no viaja en el metro por el puro placer de moverse bajo tierra. Nadie quizás los zoólogos con tesis de topos, conejos o lombrices, puede deleitarse de esa luz artificial y de ese aire reciclado en mil pulmones.

Arrastrarse en el subsuelo no es hombres, quizás por eso los que se definen a dedo (su dedo) como superhombres, instalan sus despachos en lo más alto de los edificios.

La puertas del metro al cerrarse ante nosotros, rubrican con su sonido de chapa ahogada en grasa, que ese día estamos a merced del traqueteo del destino. Quizás los superhombres siempre se la juegan al destino (o lo pretenden) viajando en cómodos automóviles, sin comprender que hay puertas correderas, al final de toda vida.

@by Rubén García Codosero (Ophiel)

metro

La vida solo va en una dirección. Todos tenemos nuestra parada

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