humanidad

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Siempre Guillotinados

Publicado abril 1, 2014 por laquehasliado

Las puertas del metro son la guillotina de la esperanza, sesgando nuestra vida. Uno no viaja en el metro por el puro placer de moverse bajo tierra. Nadie quizás los zoólogos con tesis de topos, conejos o lombrices, puede deleitarse de esa luz artificial y de ese aire reciclado en mil pulmones.

Arrastrarse en el subsuelo no es hombres, quizás por eso los que se definen a dedo (su dedo) como superhombres, instalan sus despachos en lo más alto de los edificios.

La puertas del metro al cerrarse ante nosotros, rubrican con su sonido de chapa ahogada en grasa, que ese día estamos a merced del traqueteo del destino. Quizás los superhombres siempre se la juegan al destino (o lo pretenden) viajando en cómodos automóviles, sin comprender que hay puertas correderas, al final de toda vida.

@by Rubén García Codosero (Ophiel)

metro

La vida solo va en una dirección. Todos tenemos nuestra parada

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Fin de un camino

Publicado mayo 26, 2012 por ophiel72

Ya vuelves de darlo todo,

tú, porque no has podido.

Paso a paso como en mil desiertos

con tu familia y tu fe lo has superado.

Quizás has descubierto

aunque ya lo supieras,

que en la más terrible adversidad

con la carga más pesada,

siempre habrá una manos

que con fuerza te ayudarán en tu camino.

Sendero que has de recorrer sola

con mil piedras en las que tropezarás

con serpientes que te acechan

con trampas y grietas

que camufladas bajo fina hierba

te esperan.

No temas buena amiga,

que con mi vara larga

espantaré serpientes

y tantearé la hierba

para que no caigas jamás

en una trampa adornada con flores de envidia.

Hoy retornas a casa

y Madrid enciende sus cuatro torres

para celebrar tu llegada.

¡Bienvenida hermana!

Las 4 torres te esperan

Has llegado

Publicado mayo 22, 2012 por ophiel72

Como lo pactamos en el cielo

hoy te fuiste,

sin tu maleta de viaje,

con tu mochila de sueños.

Quiso el destemplado

de cuatro reclamar uno,

pero tu levantándote

alzaste sonriendo tu mano.

Jamás lo dudaste

que ante pérfido destino

tu serías el primero

antes que los tuyos.

Y una fría mañana

de un Mayo grisáceo

partiste con tu dorada montura

a cumplir lo pactado.

Con tan magnánimo pago

dejas saldada la deuda

y un sendero de amor eterno,

abres a tres almas en este lado.

Y cuando los tuyos se hagan mayores

vendrás a taparles en sueños

como lo hace un padre

en la noche de los tiempos.

No dejas carga alguna

solo amor eterno

y la condición sin firma

de que vivan su vida con alegría.

Eres y serás un padre, un esposo, un amigo

en esta y la otra vida

y ya tranquilo y paciente los observarás

hasta que dentro de muchos años

todos crucemos a tu lado.

Viejo reto

Publicado mayo 12, 2012 por ophiel72

El reto

– ¿Que temes de hablar ante el público? Dijo el caballero desarmado.

-El terror al bloqueo, los miles de ojos observándome, el silencio que juzga, las luces atentas, mi voz temblorosa. – respondió la dama

El caballero se quitó sus guantes de malla  y cogiendo las manos de la dama, la miró fijamente a los ojos, con su sonrisa no forzada, como la de un niño.

-Tú has sido madre, has sufrido, luchado y amado por un ser humano que es tu vida, que es tu aliento. Cuando hables a esas personas, cuando te dirijas a ese silencio, quiero que lo llenes, con la voz de una madre a su hijo, con el pensamiento y la sensación que te produce verlo. Él está muy orgulloso de ti, y con eso no te para ni un terremoto. Ven levántate, suelta mis manos y verás cómo estás de pies y no te caes. Ahora cierra los ojos. Piensa en él, en tu hijo y visualízate ante un estadio olímpico, ¿sientes su amor? ¿a que no oyes al público? Quédate con esa sensación y recuérdala cuando hables. Ya verás que con tu sonrisa todo es más fácil, que el resto es secundario. Y siempre puedes beber agua, para recordarle de nuevo en ese instante. Pero no temas, ni al olvidarte, ni al pararte. Se tu misma es lo único que te pido. Se siempre tu misma, por tí y por tu hijo.

Dedicado a quién todo lo da, a los que se enfrentan a sus miedos, a los que nos traen la esperanza. A ellos y a “ella”